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Retos por cumplir

Seguro que conoces las bucket lists: listas de cosas que uno quiere hacer antes de morirse. Escribir un libro, correr un maratón, bailar bajo la lluvia, enamorarse, montar un negocio, ver amanecer junto al océano. No me parecen una tontería. Casi todos tenemos una, aunque no la hayamos escrito. Ponerla sobre el papel convierte deseos vagos en el principio de un plan. Un sueño se escapa; un plan puede salir mal, pero también puede cumplirse. La lista es el primer paso.

Intenté hacer la mía y resultó más difícil de lo que pensaba. Al principio todo fluía. Hacia el punto treinta entendí que no quería redactar una lista de la compra ni un catálogo de destinos turísticos. Llegar a cien deseos de verdad exige escucharse. ¿Me importa esto? ¿Lo quiero de verdad?

Hace unos años la escribí y empecé a cumplirla. Ya había corrido un maratón, creado un negocio, formado una familia, tenido hijos y escrito libros, así que algunas casillas habituales estaban cubiertas. Otras me hicieron pensar. De aquella lista salió mi perro: llevaba años queriéndolo y aplazándolo. También la subida al Kilimanjaro, ocho años más tarde de lo que podría haber sido, y pedir cerveza en suajili en Zanzíbar. Este verano me llevó a Cercedilla y a correr por las montañas de Guadarrama para ganar fuerza durante la preparación. También aprendí a hacer una buena tortilla de patatas y unas cuantas cosas más. Casi todo llegó más tarde de lo previsto. ¡Pero lo hice!

No hace falta resolver de golpe la lista de toda una vida. Puedes empezar por una lista corredora: un poco de ambición, un poco de aventura y un poco de romanticismo.

Aquí van algunas ideas:

50 retos para correr
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